miércoles, 29 abril, 2026

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El presidente argentino Javier Milei sostuvo este lunes que Irán es “enemigo” de la Argentina, al referirse a los atentados terroristas que marcaron la historia reciente del país. Sus declaraciones se produjeron durante una exposición en la Universidad Yeshiva de Nueva York, una institución académica vinculada a la comunidad judía.

Durante su intervención, el mandatario recordó los ataques contra objetivos judíos en Buenos Aires en la década de 1990 y afirmó que esos hechos determinan la posición del país frente al régimen iraní.

“Nos han metido dos bombas, una en la AMIA y otra en la Embajada de Israel. Por lo tanto, digamos, son nuestros enemigos. Además tengo una alianza estratégica con Estados Unidos e Israel”, expresó Milei.

Los atentados que marcaron la relación con Irán

El presidente hizo referencia a dos ataques terroristas ocurridos en Argentina:

  • Atentado a la Embajada de Israel (1992): una explosión destruyó la sede diplomática en Buenos Aires y causó 29 muertos y más de 200 heridos.
  • Atentado a la AMIA (1994): un coche bomba explotó frente a la Asociación Mutual Israelita Argentina, provocando 85 muertos y más de 300 heridos, el ataque terrorista más grave de la historia argentina.

La justicia argentina ha señalado durante años a funcionarios iraníes y a Hezbollah como responsables de la planificación del atentado contra la AMIA, aunque el caso sigue atravesado por controversias políticas y judiciales.

Alianza geopolítica con Estados Unidos e Israel

Milei también reiteró el alineamiento internacional que impulsa su gobierno, subrayando una “alianza estratégica” con Estados Unidos e Israel. Desde su llegada al poder, el presidente ha reforzado los vínculos diplomáticos con ambos países y ha manifestado públicamente su cercanía política con el gobierno israelí.

Sus declaraciones en Nueva York reflejan una postura que rompe con la tradición de mayor neutralidad de la política exterior argentina y coloca al país dentro de un eje más explícito con Washington y Jerusalén.

La frase de Milei se inscribe en un contexto internacional tenso, marcado por conflictos en Medio Oriente y por el histórico debate sobre la responsabilidad del atentado contra la AMIA, que aún continúa siendo uno de los casos judiciales más sensibles de la Argentina.