La Cámara de Diputados vivió una jornada atravesada por fuertes cruces políticos, acusaciones de “traición” y advertencias de judicialización, mientras se debate el proyecto de Modernización Laboral impulsado por el presidente Javier Milei.
El oficialismo logró reunir 130 diputados para alcanzar el quórum con el apoyo de bloques aliados como PRO, UCR, Innovación Federal, MID e interbloques provinciales. La aprobación del Plan de Labor desató un escándalo en el recinto, con cuestionamientos al presidente de la Cámara, Martín Menem, por el método de votación.
El oficialismo: “La ley actual es vetusta”
El diputado radical Lisandro Nieri defendió la reforma al sostener que la legislación vigente “es vetusta” y no sirve ni a trabajadores ni a empleadores. Argumentó que el actual marco laboral elevó la litigiosidad, la informalidad y los costos laborales.
En la misma línea, el libertario Lisandro Almirón aseguró que el sistema actual fomenta la “industria del juicio” y que el 55% de los trabajadores se encuentra en la informalidad. Según el oficialismo, la reforma busca adaptar la normativa a un “mundo que cambió” y fomentar la creación de empleo formal.
El ministro del Interior, Diego Santilli, calificó el proyecto como una “ley fundamental” que representa la visión presidencial.
La oposición: “Se viene una catarata de inconstitucionalidades”
Desde la oposición, las críticas fueron duras. La diputada de la Coalición Cívica Mónica Frade advirtió que la norma generará “un nivel de litigiosidad muy alto” y múltiples planteos de inconstitucionalidad.
El dirigente sindical y diputado Sergio Palazzo sostuvo que la reforma implicará un “brutal retroceso histórico” y anticipó una “catarata de pedidos de inconstitucionalidad”.
Por su parte, el diputado del Frente de Izquierda Néstor Pitrola rechazó que existan “problemas de costos laborales” y afirmó que los verdaderos problemas son la especulación financiera y la fuga de capitales.
En tanto, Martín Lousteau cuestionó el Fondo de Asistencia Laboral (FAL) al señalar que “sí hay plata para subsidiar despidos” mientras se argumenta que no hay recursos para mejorar jubilaciones.
Acusaciones cruzadas y clima caliente
El debate incluyó momentos de alta tensión. La diputada Vanesa Siley acusó de “traición” a legisladores peronistas que dieron quórum, mientras que Myriam Bregman advirtió que quienes voten la ley “serán cómplices”.
En uno de los episodios más llamativos, Horacio Pietragalla dejó una cadena metálica sobre el escritorio de Menem como símbolo de lo que considera una “reforma esclavista”.
La sesión se desarrolla en paralelo a protestas y paros en distintos puntos del país, incluidos cortes en el Puente Pueyrredón y un cese nacional portuario impulsado por la Federación de Estibadores Portuarios.
Un debate con impacto estructural
Más allá de la retórica encendida, el eje de la discusión gira en torno a dos visiones: una que sostiene que la rigidez laboral desalienta la formalización y otra que advierte que flexibilizar derechos puede profundizar la precarización y abrir un frente judicial masivo.
El resultado de la votación no solo tendrá efectos económicos, sino también institucionales, ya que varios bloques anticiparon que la discusión continuará en los tribunales si la ley es aprobada.






