Tesla, Volvo, Mercedes y Ford demandaron al gobierno de los EEUU ante el Tribunal Internacional de Comercio de Nueva York para pedir que se discontinúen los aranceles sobre algunas piezas importadas de China. Las fábricas elaboraron una lista de productos alcanzados cuyos aranceles Tesla los consideró ilegales.
Las empresas automotrices piden que los aranceles sean revocados y que los derechos de aduana abonados oportunamente san devueltos con intereses.
Tesla considera que los aranceles adicionales del 25% por el gobierno de EEUU sobre piezas importadas por la fábrica, son «arbitrarios, caprichosos y un abuso de poder». Por su parte, Mercedes acusó a Washington de «llevar adelante una guerra comercial sin precedentes, desatada e ilimitada que impacta en USD 500.000 millones en importaciones» desde China.
El gobierno de Donald Trump, al imponer estos aranceles, busca reducir el alto déficit comercial que mantiene con la potencia asiática y como una forma de presionar a Pekin para que reformule sus prácticas comerciales. El acuerdo comercial entre Wahington y Pekín de fines del año pasado no fue obstáculo para la permanencia de los aranceles.







