China tiene un gran problema: el envejecimiento de su población. Según la Oficina Nacional de Estadísticas, 2019 fue el año con menor natalidad en siete décadas.
Sólo nacieron 14,6 millones de bebés en el año. Parece una cifra bastante grande, pero son medio millón menos que el año anterior y 1,5 millones menos que en 2017. A esta baja en la tasa de natalidad se suma una población con mayor expectativa de vida y que para 2030 se espera que uno de cada cuatro residentes sera mayor de 60 años.
Si bien las autoridades abandonaron en 2016 la política del hijo único impuesta en 1979, con la esperanza de aumentar la población y bajar la edad promedio, no lo lograron. Las parejas casadas – únicas habilitadas a tener hijos en un país en donde las bodas han disminuído – ya no lo quieren. Entre los problemas que destacan se encuentran los elevados costos de la sanidad, educación competitiva y la falta de tiempo para dedicarle a los niños en una economía con horarios laborarles exigentes.






