EL Centro de Investigación KSTAR, del Instituto Coreano de Energía de Fusión (KFE) acaba de «encender» un pequeño sol artificial a más de 100 millones de grados Celsuis durante 20 segundos. Esta es la mayor marca obtenida en este tipo de experimento, que ya se ha intentado en otras instalaciones del la Unión Europea, Estados Unidos o Japón. El experimento intenta obtener energía limpia y en cantidad como la que provee el Sol.
El problema de estas máquinas es el de confinar toda la energía que se crea al elevar tanto la temperatura y pasar de gas a plasma. Para lograrlo se utilizan imanes muy potentes que hacen de barrera contenedora. Pero la temperatura no es constante e todo el plasma. El sistema de barrera interna de transporte (ITB por sus siglas en inglés) del modelo coreano consiguió aprovechar esta particularidad del reparto heterogéneo del calor para mantener el plasma a altas temperaturas en esas zonas durante los citados 20 segundos.
El diseño coreano está basado en los modelos tokamak soviéticos ideados en los años 50: una cámara de vacío en forma de anillo en la que, mediante el calor y presiones extremas, se produce la fusión de núcleos de hidrógeno para formar helio, liberando en el proceso una gran cantidad de energía.







