El país, uno de los que mejor gestionó la pandemia, estaba en pleno proceso de retorno a la normalidad pero el temor a una segunda oleada de contagios disparó las alertas.
Desde el miércoles pasado se confirmaron 86 contagiados y las autoridades intentan identificar y localizar a miles de personas que visitaron los bares y clubes nocturnos de Itaewon, en Seúl. El origen: un joven que salió de marcha por varios clubes nocturnos de esa zona de la capital surcoreana.
Los nuevos contagios se dieron entre clientes de los clubes y sus familiares, la mayoría localizados en Seúl pero otros en el interior del país. Como primera medida de reacción las autoridades ordenaron el cierre de los bares y boliches de la capital, medida que imitaron en la provincia de Gyeonggi y la ciudad de Daegu. Asimismo se analiza el aplazamiento del inicio de clases que debían comenzar este miércoles.
Hasta el momento fueron analizadas 2.450 personas y se calcula que aún faltan 3.000 del total que concurrió a los locales nocturnos. Varios de los locales en los que ocurrieron los contagios son frecuentados por la comunidad LGTB, sobre la que todavía pesa un fuerte estigma en Corea del Sur. El miedo a esa discriminación ha dificultado la localización de miles de personas que pasaron por los clubes de Itaewon entre el 24 de abril y el 6 de mayo.
Para aquellos que no quieren dar a conocer su identidad por temor a ser discriminados, las autoridades ofrecerán pruebas anónimas y gratuitas. Pero están decididos a que todos se hagan los testeos, por lo que la policía utilizará todos los medios a su alcance para localizar a quienes no concurran voluntariamente: rastreo de gastos con tarjeta de crédito, cámaras de vigilancia o geolocalización de móviles.






