La vicepresidenta de la Nación Cristina Kirchner ya se encuentra en Buenos Aires. Regresó del fin de semana largo en Santa Cruz donde celebró el Día de la Madre junto a su familia y ya comenzó a reorganizar su agenda de reuniones con dirigentes del peronismo y el sindicalismo de cara a lo que serán los últimos días de la campaña electoral.
“No descansa”, aseguraron en desde su entorno en referencia a la mandataria. “Tiene una agenda de reuniones privadas”, repiten sin dar detalles de con quién se reunirá o si las realizará en su despacho de la Cámara de Senadores o en su residencia en Recoleta.
Lo que sí ya está establecido es que no participará del acto de esta tarde en el estadio de Arsenal de Sarandí y que lo seguirá a la distancia.Después sacará sus conclusiones y las compartirá con el entorno más íntimo que suele visitar a llamar constantemente a la dos veces presidenta: Máximo Kirchner, Eduardo Wado De Pedro y Sergio Massa.
Cristina Kirchner se mantendrá lejos de los focos. No quiere llamar la atención y deja que Massa actúe. En paralelo contiene, en especial, la interna en la provincia de Buenos Aires. La relación entre Máximo Kirchner y Axel Kicillof -presidente del PJ bonaerense y gobernador en busca de la reelección de la misma provincia- está en su peor momento. Los rumores respecto de las responsabilidades del caso Martín Insaurralde no hacen más que empeorar la relación entre los dos dirigentes. Tanto es así que no está previsto que el líder de La Cámpora tome la palabra esta tarde en el acto en Sarandí.
En ese escenario, Cristina Kirchner es la encargada de recordar a uno y otro la necesidad de la unidad para mantener la gobernación en la provincia de Buenos Aires y de apuntalar a Massa.
Mientras tanto CFK habla con los intendentes y los gobernadores peronistas. Busca llevar tranquilidad para evitar el mayor corte de boleta posible. De vuelta, la obsesión es no perder ningún voto en el camino, ganar la provincia y llegar al balotaje presidencial.






