La Organización Mundial de la Salud (OMS) se enfrenta a críticas después de que el primer borrador de su Plan de Acción Mundial sobre el Alcohol sugiriera que debería haber una “prevención del consumo de alcohol entre las mujeres embarazadas y en edad fértil”.
El proyecto, publicado el martes 15 de junio, ha sido calificado como un riesgo para los “derechos de las mujeres que tanto ha costado conseguir” por el Servicio Británico de Asesoramiento sobre el Embarazo (BPAS).
Esta organización benéfica, que lucha por unos servicios asequibles para prevenir los embarazos no deseados, destacó que “no hay consenso sobre si el consumo de alcohol de nivel bajo o medio durante el embarazo es realmente perjudicial”.
La guía actual del NHS establece que el consumo de alcohol durante el embarazo supone un riesgo para el bebé. El riesgo es mayor cuanto más se bebe, pero no existe un nivel “seguro” demostrado.
“Tu bebé no puede procesar el alcohol tan bien como tú, lo que significa que puede dañar las células de su cerebro, médula espinal y otras partes de su cuerpo, e interrumpir su desarrollo en el útero”, señala el NHS.







