Cada 24 de agosto, la Noche de la Nostalgia convoca a miles de personas que salen a bailar a bares, discotecas o en fiestas privadas y llenan las calles y restaurantes de Montevideo. Este año, la emergencia sanitaria se interpuso, también, con la nostalgia.
Las fiestas y aglomeraciones fueron prohibidas y por distintos puntos estratégicos circularon móviles policiales y se dispusieron más controles de tránsito. Las calles, que un 24 de agosto normal se llenan de gente a partir de las 21 o 22 horas, ayer fueron las de un día normal.
Álvaro Delgado, secretario de la presidencia, dijo el 21 de agosto que éste sería «el día de más riesgo para Uruguay desde que empezó la pandemia». El ministro de Salud pública, Daniel Salinas, el mismo día afirmo que las fiestas bailables son un «cóctel explosivo». Vale recordar que el primer vector de contagio del Covid-19 fue una fiesta.
A las 22:45, frente a efectivos de la Guardia Republicana, móviles policiales y Policía de Tránsito, el comisario Francisco Idiarte apeló a la responsabilidad de la gente. «Las directivas están claras, esperemos que sea una buena jornada y que prime por sobre todaslas cosas el sentido común. Creo que va a ser así», dijo Idiarte. «Nos ajustamos a las leyes y disposiciones en vigencia. El trato y respeto hacia el ciudadano por sobre todas las cosas», remarcó el comisario.
No solo preocupaban a las autoridades las fiestas clandestinas, también la aglomeración en los espacios verdes. En caso de identificar alguna fiesta clandestina en la que sus participantes se negaran a concluirla, la policía debía notificar directamente a la fiscalía.
En el barrio Carrarsco, cerca de las 22 horas, algunos restaurantes estaban cerrados, otros abiertos. Lo mismo en Punta Gorda y Malvín, donde hasta el año pasado, el día de la Nostalgia reunió a aglomeraciones de gente al ritmo de cumbias de principio de siglo, oldies anglosajones y gente con disfraces temáticos que rememoran épocas pasadas.
Lo cierto es que la Noche de la Nostalgia, que debió ser un día de fiesta para los uruguayos, terminó siendo un día como cualquier otro. Más de un oriental habrá tenido nostalgia por aquellos días sin pandemia.






