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Los insultos racistas sufridos por varios jugadores y los actos vandálicos en torno a la final de la Eurocopa han llevado la vergüenza a Inglaterra, ante la reacción de sus hooligans, que ahora también despliegan su odio a través de las redes sociales.

Marcus Rashford, Jadon Sancho y Bukayo Saka tuvieron la desgracia de fallar sus penaltis en la tanda decisiva de la final contra Italia. Tan pronto como sus errores derrotaron a la selección inglesa, estallaron los improperios contra estos tres jóvenes negros, de edades entre los 23 y los 19 años

El primer ministro británico, Boris Johnson, fue uno de los primeros en reaccionar ante estos actos. “Esta selección de Inglaterra merecen ser tratados como héroes, no ser atacados por su raza en las redes sociales. Aquellos responsables de estas espantosas agresiones deberían avergonzarse de ellos mismos”, escribió Johnson en Twitter.

El príncipe Guillermo, nieto de la reina Isabel II y presente anoche en la final junto a su mujer y su hijo mayor, se mostró “asqueado” por los insultos, mientras que el seleccionador, Gareth Southgate, consideró que esas acciones son “imperdonables”.

“Hemos sido un faro para unir a la gente, para conseguir que la gente se identifique con la selección nacional. El equipo representa a todos, y esa unidad debe continuar”, señaló este lunes en una rueda de prensa.

Sin embargo, la lacra del racismo parece haber arraigado de forma profunda en el fútbol inglés y ha generado más de un quebradero de cabeza al Gobierno, que es señalado desde algunas instancias por su incapacidad (o falta de voluntad) para combatirlo.