Desde hace 60 años ininterrumpidos que el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar se considera el evento musical latino más importante del mundo.
La apertura de este año, a cargo de Ricky Martin, no fue ajena a los vaivenes sociopolíticos que viene afrontando Chile desde hace meses. El domingo por la noche, mientras más de 15.000 personas esperaban el incio del festival, se sucedieron graves hechos de violencia: locales comerciales saqueados o destruidos, automóviles prendidos fuego y destrozos alrededor de la Quinta Vergara, sede del festival.
El cantante puertorriqueño instó a los chilenos a que se expresen «con paz, pero nunca callados, exijan lo que ustedes merecen”. Por su parte, Martín Cárcamo, animador del festival, también hizo alusión a la tensión que se vive en el vecino país. “En momentos trascendentales como el que vive nuestro país, el festival queremos que sea el puente que una a los chilenos ”, expresó.
Para el Festival de Viña de este año se tomaron medidas de seguridad adicionales: cordones policiales, iluminación de los aledaños a la Quinta, detectores de metales y la prohibición de pancartas.






