El Gobierno acusó a la oposición de hacer un uso electoral del crimen del kiosquero de Ramos Mejía, cuyo caso reabrió el debate en torno a la inseguridad en el último tramo rumbo a las elecciones legislativas del domingo.
La portavoz Gabriela Cerruti aseguró que el Ejecutivo «comprende» el problema de la inseguridad y que se toman medidas en función de buscar una solución a este flagelo, pero reconoció que son «insuficientes».
«Tampoco queremos dejar de decir que nos produce profundo asco la utilización electoral de la tragedia de una familia y el dolor de una familia», dijo Cerruti durante una conferencia de prensa.
Además, aseguró que la variación de los índices sobre seguridad son mejores en la Provincia que en el territorio porteño. «Podría decir que la estadística en la Ciudad subió y en la Provincia, no; que son los datos que tenemos hoy», manifestó.






