jueves, 29 septiembre, 2022

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Poco menos de 200 kilómetros separan la plaza principal de la ciudad de Salta de la Estancia Colomé, que se ubica más allá de la pequeña localidad de Molinos, en medio Valle Calchaquí. En una ruta normal, el trayecto se completaría en menos de dos horas. Pero el camino, que incluye paradores, puntos panorámicos, mucho polvo, ripio y calamitas, y poco asfalto, demandará no menos de cinco horas. Y es maravilloso.

Sobre las rutas 68, 33 y 40 se abre una diversidad que asombra. Desde las montañas de colores, los caminos al borde del precipicio, a la vera de ríos, los artesanos y pequeños productores enclavados en medio de la Cuesta del Obispo, las canchas de fútbol en parajes desiertos que transportan la imaginación a emocionantes partidos imaginarios, a los cactus que se amontonan en el Parque Nacional Los Cardones y pequeños pueblos como el propio Molinos o Seclantás.

Después de todo ese trayecto, de pasar por el taller de Alfonso “El Tero” Guzmánel artesano que vistió a Juan Pablo II, al Papa Francisco y al ex presidente Raúl Alfonsín, entre otras personalidades, se llega a la Estancia Colomé, una extensa finca propiedad del suizo Donald Hess, que alberga la bodega más antigua del país, sus prolijos viñedos y un tesoro escondido: el Museo James Turrell, el museo de la luz.

El recorrido dura poco menos una hora. Es el único museo del mundo dedicado a la obra de Turrel, artista que nació en Estados Unidos, contemporáneo, que tiene la particularidad de realizar intervenciones con luz. Alerta spoiler: no hay pinturas, ni esculturas, ni los restos arqueológicos de una civilización perdida. Son combinaciones de luces, naturales y artificiales, para crear ilusiones ópticas que varían de acuerdo a la persona que mire.

Son cinco décadas de trabajo, es el único museo del mundo que concentra tantas obras del artista; hay varias que se pueden ver, por ejemplo, en el Museo Judío de Berlín (Alemania); en el museo Guggenheim, en Nueva York (Estados Unidos); o en José Ignacio (Uruguay). El propio Turrel seleccionó el orden que tienen que tener las obras por cómo el ojo humano se tiene que acostumbrar”, aseguró a Infobae Gonzalo Moya, responsable del museo y de la bodega que, además, ofrece a los visitantes la posibilidad de almorzar y hacer una degustación de las variantes torrontés estate, malbec estate y auténtico malbec de los vinos producidos en el lugar (las tres actividades tiene un costo de 8800 pesos por personas). También está a posibilidad de hospedarse en un hotel estilo colonial con vista a los viñedos.

El museo alberga nueve salas, todas diferentes, todas con una determinada combinación de luces, que crean diversas percepciones sobre los espacios y las formas. Una de las obras más emblemáticas de Turrel, nacido en 1943 en California, se conoce como Skyspace. Son instalaciones que buscan la mezcla entre luz artificial y natural que realizó en diferentes partes del mundo y que, en Salta, se puede apreciar al atardecer, en una visita especial para los huéspedes de hotel.

El espectador aprecia su propia mirada. Lo que a mí me importa es crear experiencias de pensamiento vacío, sin palabras”, definió el artista a sus obras en una entrevista reciente.