América, Africa y Europa se encuentran separados entre sí por una cordillera sumergida, que se sepulta entre 1.000 y 3.000 metros por debajo de su piso y abarca, de este a oeste, unos 1.500 kilómetros, conocida como cordillera del Atlántico Medio. Esta cordillera no es una masa inerte sino que también sigue los vaivenes del movimiento de las placas tectónicas.
En el manto –que es la capa que se encuentra entre la corteza y el núcleo de la Tierra– hay un afloramiento que nace entre 410 y 600 kilómetros de profundidad. Est»cresta» podrían estar empujando las placas y así provocar que los continentes se separen aún más entre ellos.
A esta conclusión llegaron científicos de las Universidades de Southampton y Oxford (la doctora Kate Rychert, el doctor Nick Harmon y el Profesor Mike Kendall) en un reciente trabajo publicado en la revista Nature.
El experimento se basó en llevar 39 sismómetros hasta el lecho marino distribuidos en dos buques de investigación, RV Langseth y RRV Discovery. Los datos que obtuvieron constituyen las primeras imágenes de alta resolución y a gran escala del manto terrestre.







