lunes, 15 abril, 2024

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Es raro que un perro alcance los 100 kilos, y menos aún uno callejero, pero Krugets, un perro callejero que vive en la ciudad rusa de Nizhni Nóvgorod, ha engordado tanto que apenas puede levantarse.

El gran danés, la raza canina más grande del mundo, pesa entre 136 kg y 181 kg, pero que un perro callejero de tamaño medio pese 100 kg es algo extraño. Unos voluntarios de Nizhni Nóvgorod encontraron hace poco a un perro callejero tan gordo que aullaba de dolor todas las noches y apenas conseguía ponerse a cuatro patas por el insoportable dolor articular. Varias personas tuvieron que colocar al perro en una gran báscula, y al parecer su peso dejó atónitos a todos. Krugets pesaba la friolera de 99,9 kilos y nadie podía entender cómo un perro callejero podía llegar a pesar tanto.

«Por el momento, el perro ya ha sido examinado por un nutricionista, le hemos hecho análisis de sangre, pero serán necesarias muchas más pruebas para descartar patologías endocrinas», declaró uno de los voluntarios que rescató a Krugets, añadiendo que una posible explicación de la extrema obesidad del perro podría ser el hecho de que merodea por un concurrido mercado donde la gente suele arrojar a los perros restos de comida.

«Es casi imposible realizarle un examen completo», explican  voluntarios. «Es necesario hacerle una radiografía, pero para llevarla a cabo el perro debe perder al menos 50 kg, porque los rayos simplemente no penetran en las articulaciones».

Incluso mantener a Krugets en el hospital veterinario es un problema, porque las instalaciones no tienen jaulas lo suficientemente grandes para que quepa su gran complexión. Financiar todas las pruebas, la dieta necesaria y todos los analgésicos supone una pesada carga para el presupuesto de los voluntarios, pero saben que no pueden abandonar a Krugets porque seguramente no pasaría el invierno en su estado actual.

Krugets sigue necesitando analgésicos todos los días y, aunque ha empezado a perder peso y puede levantarse por sí mismo, todavía no puede moverse y hay que empujarlo en un carrito. Es muy cariñoso, le encanta que le acaricien y no ha mostrado ningún signo de agresividad hacia sus cuidadores.

A Krugets aún le queda un largo camino de recuperación, pero la respuesta del público ha sido impresionante, y muchos amantes de los animales han hecho donaciones para apoyar los esfuerzos de los voluntarios. En el mejor de los casos, será adoptado por una familia cariñosa. Al fin y al cabo, sólo tiene 5 años y mucho amor que ofrecer.