En un hito histórico la administración Biden reconoció este sábado como «genocidio» el exterminio de más de un millón y medio de armenios a manos del otrora Imperio Otomano entre 1915 y 1923. “Cada año, en este día, recordamos las vidas de todos los que murieron en el genocidio armenio de la era otomana y volvemos a comprometernos a que esa atrocidad no vuelva a ocurrir”, señaló en un comunicado Joe Biden.
Con este reconocimiento, Biden rompió una tradición de la Casa Blanca: sus antecesores evitaron llamarlo genocidio por temor a dañar la relación entre Estados Unidos y Turquía. Ambos países son aliados en la OTAN. En 2019, el Congreso estadounidense aprobó las resoluciones para reconocer por primera vez el genocidio, pero Donald Trump no las tomó en consideración.
Turquía reconoce que muchos armenios murieron en combate con las fuerzas otomanas, pero no reconoce las muertes como genocidio como tampoco el número de muertos: los turcos mencionan solo 300.000 fallecidos entre los armenios contra el millón y medio que reconocen los historiadores.
“La declaración del presidente Biden sobre el genocidio armenio marca un momento de importancia crítica en el marco de la historia en defensa de los derechos humanos”, sostuvo Bryan Ardouny, director ejecutivo de la Asamblea Armenia de América.
En la comunidad internacional solo hay acuerdo en tres casos de genocidio: la matanza de judíos y gitanos durante la 2da Guerra Mundial, la masacre de los hutus por parte de los tutsis en Ruanda en 1994 y la de musulmanes en Srebrenica (Bosnia) en 1992. En el caso del armenio nunca se llegó a un consenso de la política mundial –por intereses militares, políticos y económicos– para catalogarlo de genocidio.






