A pesar de la crisis sanitaria desatada en Ecuador por el coronavirus por la frontera norte, que separa al país de Colombia, siguen ingresando inmigrantes – especialmente venezolanos – a pesar de los controles que los dos gobiernos dicen llevar a cabo.
Es normal ver a grupos de venezolanos por las calles de Tulcán que presumiblemente ingresaron por pasos irregulares. Se calcula que entre 50 y 70 inmigrantes ingresan por trochas, ríos y picas que se encuentran fuera del control diario de las fuerzas ecuatorianas y colombianas.
Organizaciones no gubernamentales y agencias internacionales asisten a los migrantes con alojamiento, alimentación, kits de aseo y tarjetas para consumo en supermercados y atención médica. Sin embargo muchos venden estas asistencias en entre 80 y 100 dólares y, con ese dinero, siguen viaje hacia el sur para encontrarse con sus familiares.






