viernes, 24 abril, 2026

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Atrás quedaron los tiempos cuando los cuatro grandes (Alemania, Francia, Italia y España) marcaban el pulso de las políticas europeas. En la actualidad otros países, pequeños pero con economías fuertes, se agrupan para hacerse oír y lograr que se escuchen sus exigencias. Se trata de los «Frugales», conformados por Países Bajos, Suecia, Austria y Dinamarca, entre quienes Mark Rutte, el primer ministro de los Países Bajos (Holanda), es la voz cantante. Aunque también se encuentra el bloque denominado «Visegrado», conformado por Polonia, República Checa, Eslovaquia y Hungría.

En la cumbre europea celebrada en Bruselas el día viernes, Mark Rutte confirmó todos los pronósticos y se erigió como el portavoz de las posiciones más exigentes. Si bien ya se resignó a que una parte de los fondos se traduzcan en subsidios (no serán préstamos que los países no deberán devolver), pidió garantías sobre las reformas que llevarán adelante los países beneficiados a cambio de las ayudas.

Los dardos de Rutte van dirigidos especialmente a Italia y España – los dos más beneficiados por el fondo – a los que se les reclama reformas laborales y en el sistema de pensiones. Ambos países insistieron ante Rutte y los demás líderes en que son reformistas y están dispuestos a modernizar sus economías, pero rechazan que sea quien decida qué reformas se hacen en sus países.

“Peleo por una Europa más fuerte para todos, incluidos los contribuyentes holandeses”, señaló Rutte a su llegada a la primera cumbre presidencial en el mes de febrero. Rutte sostiene que si la UE va a endeudarse para conceder subsidios, como propone la Comisión Europea, “entonces hay que explicar a los holandeses cómo se van a acometer las reformas y no conformarme con la promesa de hacerlas”. Y allí puede contar con el apoyo de los «frugales», firmes partidarios de un endurecimiento del control y condicionalidad de las ayudas.

Rutte pretende que la decisión sobre los fondos sea aprobada por unanimidad para que La Haya tenga control sobre la marcha de las reformas. Pero los otros miembros del grupo no apoyan la iniciativa. Sin embargo surgió una propuesta para que se suspendan las ayudas y no se reanuden hasta que el Consejo Europeo lo apruebe, pero lejos está de calmar el ímpetu del primer ministro de los Países Bajos.

Por su lado, en España sostienen que en lo que a reformas se refiere, están a la vanguardia de la denominada «reforma ecológica» y que el fondo es para contrarrestar los efectos del coronavirus en la economía y las pensiones no tiene nada que ver con ello. Con respecto a la reforma laboral, en la país peninsular se viene aplicando desde 2012 la impulsada por Bruselas.

Las negociaciones no parecen ser nada fáciles para una Europa que necesita de una inyección millonaria de fondos para recuperar la economía. Según la Comisión Europea el mínimo indispensable para lograrlo sería de 1,85 billones de euros.

Los 27 volverán a reunirse a partir de las 11 de la mañana de este sábado con Charles Michel, presidente del Consejo, a la cabeza en un intento de acercar posiciones. Los puntos principales son: el volumen del presupuesto comunitario y del fondo, el porcentaje de subvenciones y préstamos y el sistema de votación para autorizar el desembolso de las ayudas.

Esta cumbre pone a prueba, también, el poder de negociación de la canciller alemana Angela Merkel y del presidente francés Emmanuel Macron, otroras líderes del rumbo europeo.