El primer ministro francés, Jean Castex, anunció la elevación del nivel de alerta terrorista en todo el país tras el atentado que se produjo en el interior de la Basílica de Notre Dame, en pleno centro de Niza.
El primer ministro consideró «innoble, bárbaro y abyecto» el atentado, que costó la vida a tres personas, y ante la Asamblea Nacional prometió una respuesta «firme, implacable e inmediata».
La fiscalía antiterrorista abrió una investigación y, en esa línea, el alcalde de la ciudad, Christian Estrosi, señaló que «todo hace suponer un atentado terrorista en el interior de la Basílica de Notre Dame». Según explicó Estrosi, el atacante repetía «Allahu Akbar» (Dios es grande) mientras era atendido por el personal médico.






