domingo, 26 abril, 2026

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El Gobierno de Japón aprobó este martes un controvertido plan para liberar al mar más de un millón de toneladas de agua contaminada de la planta nuclear de Fukushima que quedó destruida por un tsunami en 2011.

Las autoridades y los expertos científicos aseguran que esta acción no supone riesgos para la salud de las personas ni para el medio ambiente, pero distintas ONGs y los pescadores locales se oponen tajantemente al proyecto. China y Corea del Sur también han manifestado su descontento.

Antes de ser vertida, el agua será tratada con un Sistema Avanzado de Procesamiento de Líquidos (ALPS, por sus siglas en inglés), para eliminar la mayoría de las sustancias radiactivas (radionucleidos), pero no el tritio, que no se puede quitar con las técnicas actualmente disponibles.

El tritio solo es peligroso para la salud en dosis muy altas, según los expertos. Se desintegra en un 50% al cabo de unos 12 años (de una a dos semanas en el cuerpo humano) emitiendo radiación beta de baja energía.

El plan cuenta con el respaldo del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que dice que la liberación es similar a la eliminación de aguas residuales en otras plantas de todo el mundo.

«La liberación al océano se hace en otros lugares. No es algo nuevo. No hay escándalo aquí», dijo previamente el director general de la OIEA, Rafael Mariano Grossi.