Hace un par de semanas un indígena de una tribu que vive aislada en una zona remota de la amazonia llegó a la aldea Terra Nova. El visitante no solo se acercó a los aldeanos sino que incluso pernoctó en casa de uno de ellos. Los anfitriones también son indígenas, aunque hablan otras lengua pero de los que sí tienen contacto con foráneos.
El cacique local, Cazuza Kulina, relató la visita a una periodista de una web de Globo. “Le dimos ropas, mantas, utensilios, mandioca, plátano… durmió en casa de mi yerno”, explicó el cacique de la etnia Kulina Madiha. Cuando se levantaron, el visitante ya no estaba. “Se llevó todo y se fue, ni siquiera lo vimos irse”.
Al día siguiente, unos pescadores de la aldea se toparon con una decena de «brabos» (como llaman a estos indígenas sin contacto) que salieron tras aquel que había salido en avanzada. “Eran mujeres, niños, varones adultos… Después se fueron por el río a su aldea. Viven aislados a unas cuatro horas de aquí, son buena gente, no se meten con nosotros”, relató el cacique.
Todos iban desarmados y desnudos. Se llevaron más objetos, incluidas botellas y trozos de cristal para cortarse el pelo.
Los visitantes pertenecen a un grupo del que se tenía noticia desde 2008, cuando fueron descubiertos durante un vuelo sobre esta zona de Acre fronteriza con Perú. Brasil tiene contabilizados 115 pueblos aislados a los que reconoce por ley su derecho a vivir sin contacto con otros, aunque solo se pudo confirmar la existencia de unas treinta de ellas.






