El viernes 18, coincidiendo con el inicio de varias festividades judías, Israel volverá a al confinamiento total como método para frenar la segunda ola de contagios. El gobierno anunció una primera fase de tres semanas de encierro tras superar los 4.000 infectados diarios, lo que significará el cierre de escuelas, centros comerciales. bares, restaurantes y todo aquel negocio que no se de primera necesidad.
Los ciudadano no podrán alejarse a más de 500 metros de sus casas, las reuniones en lugares cerrados no podrán superar las 10 personas y 20 en lugares abiertos. Los únicos comercios habilitados serán farmacias y supermercados.
«Si no tenemos cuidado y no respetamos estos pasos básicos el virus no dejará de expandirse. Quien no respete las normas está dañando al resto de la gente», señaló Benjamín Netanyahu en el discurso que dirigió a la nación para anunciar la vuelta atrás. Los expertos ven en la rápida desescalada el motivo principal de la situación en un país que no para de superar marcas negativas.
Isfrael se convierte en el primer país del mundo que se ve obligado a confinar de nuevo a toda su población en un marco en que lo hospitales se encaminan a la saturación.






