Fugaku, tal el nombre de la supercomputadora más potente del mundo, está en el Centro de Ciencia Computacional en Riken (Japón) y tiene más de siete millones de núcleos. La mejor marca del Fugaku supera los 415.000 TFlops y duplica los del equipo que ocupa el segundo puesto del ranking, el estadounidense Summit, que había mantenido el liderazgo durante las últimas cuatro ediciones del Top500.
Los FLOPS -operaciones de coma flotante por segundo-, son la magnitud que retrata el alto rendimiento de estos equipos y uno de los bienes más preciados de cualquier ordenador que quiera competir a escala mundial.
La supercomputadora también lideró otros rankings: el HPGC, que mide la velocidad de acceso a datos en aplicaciones reales y el HPL-AI que mide el rendimiento en aprendizaje automático e inteligencia artificial.
El procesador, diseñado por Fujitsu, es un A64FX, con arquitectura ARM. Este procesador tiene un mejor rendimiento por watio de energía consumida y, además, integra instrucciones de procesado vectorial y códigos que aceleran los entrenamientos con inteligencia artificial.
Con respecto a la Summit estadounidense, la Fugaku tiene una potencia tres veces mayor.
Si bien en el ranking por países, China lidera con un 45,2% de equipos clasificados, en tanto que EEUU tiene un 22,8% y Japón apenas un 5,8%, los Estados Unidos siguen manteniendo, por muy poco, el podio en potencia de cálculo con un 25,7% frente a un 25,4% de China y 23,7% de Japón que viene subiendo porcentajes.







