La Comisión Europea (CE), con sede en Bruselas, financiará las investigaciones de varias farmacéuticas en su fase inicial. Los fondos aportados actuarán como un contrato de compra adelantado por los que, una vez lista la vacuna, los países miembros tendrán derecho a hacerse un cierto número de dosis.
La intención de la CE es variada. En principio intenta evitar un reparto desigual de la futura vacuna y posicionarse en la carrera global por el acceso al remedio. También pretende desactivar acuerdos entre estados miembros y laboratorios, como los que Francia, Italia, Países Bajos y Alemania firmaron con el laboratorio AstraZéneca en detrimento de otros países que conforman la Unión. Por último, al permitir que las farmacéuticas no carguen solas con los costos iniciales, animarlas a ser ás audaces en sus investigaciones.
La compra la hará Bruselas a través del Instrumento para la Prestación de Asistencia Urgente, dotado con 2.700 millones de euros. Luego, las dosis se distribuirán entre los veintisiete miembros en función de sus necesidades. También podría participar el Banco Europeo de Inversiones a través de financiación ventajosa.
Los técnicos de la CE evaluarán qué proyectos merecen recibir fondos según determinados criterios como ser: el rigor científico, la tecnología empleada, la capacidad de producir a gran escala o su costo. “Siempre existe el riesgo de que las vacunas candidatas que hayan recibido apoyo fallen durante los ensayos clínicos”, admitió la Comisión Europea en la presentación de su estrategia.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirma que esta estrategia evitará la competencia entre los Estados miembros, pero la intención de la CE es garantizar que no sea una vacuna de ricos, sino que los países desarrollados también puedan vacunar a su población. “Europa no es una isla. No estaremos a salvo hasta que el resto del mundo lo esté también”, sostuvo la dirigente comunitaria.






