El FMI estima que la riqueza oculta en territorios off shore o parísos fiscales, asciende al 8 % del PBI mundial, equivalente a siete billones de dólares. A pesar de los esfuerzos de las organizaciones internacionales (FMI, OCDE, Comisión Europea) para acotar a los refugios fiscales, la riqueza que han recibido ha crecido en un 5% anual entre 2012 y 2017.
Los paraísos fiscales no reciben sólo dinero proveniente de actividades ilícitras sino que, por su estructura fiscal, muchas empresas internacionales recurren a ellos para pagar menos impuestos, a un costo para los gobiernos de alrededor de 500.000 millones de dólares al año.
Lo singular es que algunos de estos paraísos fiscales están en economías avanzadas o en territorios que dependen de ellas. Bermudas, las Islas Vírgenes Británicas, Isla de Man, Jersey o Cayman tienen vínculos con el Reino Unido. Holanda, Suiza, Luxemburgo, Bahamas o Hong Kong ofrecen ventajas para evitar la imposición corporativa.






