martes, 15 septiembre, 2026

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Un grupo internacional de científicos analizó si el uso creciente de la inteligencia artificial (IA) puede propagarse mediante mecanismos similares a un “contagio social” y generar una dependencia tecnológica persistente capaz de afectar la autonomía cognitiva.

🧠 El trabajo, titulado “Los modelos de lenguaje extenso como virus cognitivo”, fue difundido en ArXiv y todavía no fue revisado por pares. Entre sus autores se encuentra el investigador Ricard Solé, del Laboratorio de Sistemas Complejos de la Universitat Pompeu Fabra.

La IA como un “contagio social”

Los investigadores plantean que herramientas basadas en modelos de lenguaje extenso (LLM) pueden extenderse rápidamente dentro de la sociedad hasta incorporarse de manera habitual en actividades como escribir, resumir, investigar, programar o tomar decisiones.

🤖 El modelo diferencia entre personas que no utilizan estas tecnologías, usuarios conectados y personas que desarrollan una utilización persistentemente dependiente.

Según el estudio, cuando la adopción supera determinado umbral crítico, pequeños incrementos en el uso podrían acelerar el paso hacia una dependencia tecnológica y provocar una reducción de algunas competencias cognitivas.

Usar IA no implica necesariamente perder capacidades

Los autores aclaran que comparar los LLM con un virus no significa considerar a la inteligencia artificial una enfermedad ni afirmar que utilizarla deteriore automáticamente las capacidades humanas.

La diferencia estaría principalmente en cómo se emplea. La IA puede facilitar el acceso al conocimiento, ampliar la exploración y mejorar la productividad, pero una delegación excesiva de tareas intelectuales también podría favorecer la descarga cognitiva y la pérdida de determinadas habilidades.

🔎 La investigación plantea así una cuestión cada vez más relevante: hasta qué punto la IA funciona como apoyo para pensar y en qué momento comienza a sustituir el esfuerzo intelectual de las personas.