La modificación de la orientación del instrumento NOMAD, a bordo de la misión TGO-ExoMars, de las agencias espaciales europea y rusa, consiguió detectar, por primera vez, la «raya verde» en Marte. Está «raya verde» se produce cuando los rayos del sol interactúan con los átomos de oxígeno de la atmósfera. Ese efecto muy fácil de observar en la Tierra era solo un planteamiento teórico sobre otros planetas.
El descubrimiento, que fue publicado en la revista Nature Astronomy, permitirá idear fórmulas para conocer la composición de las atmósferas de otros cuerpos celestes y calcular su densidad en vista, pero fundamentalmente, otras fuentes de oxígeno en vistas a los vuelos tripulados proyectados al planeta rojo.
La luz del sol, al atravesar la atmósfera, interactúa con los átomos que componen y generan distintas longitudes de onda según el elemento químico que sea excitado por los rayos. En el caso del oxígeno, el resultado es una raya verde que se usa como señal de su existencia.
El dispositivo NOMAD que es uno de los instrumentos que está obrando Marte desde 2016, observa en vertical las columnas de nubes, polvo y ozono en la cara iluminada del planeta. El cambio de orientación para mirar al limbo del planeta permitió el hallazgo de oxígeno a 80 y 120 kilómetros de altura.
Este descubrimiento no significa que haya vegetación en Marte. Los investigadores suponen que se debe a la disociación de las moléculas de dióxido de carbono, las más abundantes en el planeta. Es justo durante la ruptura cuando los átomos de oxígeno interactúan con la radiación solar. Si la línea verde en algún exoplaneta fuere tanto o más intensa que la de la Tierra, podría suponerse la existencia de vida en dicho planeta.
Uno de los objetivos de la segunda parte de la misión ExoMars, que despegará en 2022, es situar en el planeta el rover Rosalind Franklin, que incluye un perforador de la superficie y un laboratorio de búsqueda de vida presente o pasada.







