El viernes, la farmacéutica informó inesperadamente que va a reducir las entregas comprometidas por contrato con la Comisión Europea alegando problemas de producción. La reacción no se hizo esperar y el sábado, la comisaria de Sanidad, la chipriota Stella Kiriakides, envió una carta a la compañía pidiendo explicaciones y ayer por la mañana, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, se comunicó telefónicamente para hacer saber su preocupación.
La vacuna de AstraZeneca, desarrollada junto a la universidad de Oxford, se encuentra actualmente en las etapas finales del proceso de aprobación con la Agencia Europea de Medicamentos, pero está siendo ya distribuida en el Reino Unido.
La reunión del comité de coordinación sobre vacunas –con representantes de los 27 países miembros– y de la compañía no fue distendida. La comisaria lanzó la acusación de que AstraZeneca habría vendido ya una parte del «stock» fabricado y destinado a la UE a otros clientes, aparentemente al Reino Unido, aprovechando que no ha recibido todavía la autorización para comercializarla en Europa. Asimismo la Comisión Europea amenazó con represalias judiciales por incumplimiento de contrato y con medidas que le impedirían exportar libremente las vacunas que produce en plantas que se encuentran en territorio europeo.





