jueves, 23 abril, 2026

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Mientras tanto, el plan de vacunación sigue en marcha en el país. Hasta el miércoles había un 42% de la población total de Argentina que aún no recibió la primera dosis de la vacuna contra el COVID-19.

Aparte de las demoras por la producción y la entrega de las dosis desde el extranjero durante los primeros meses del plan, expertos en infectología, bioinformática y geografía explicaron que hay otras razones que hacen que aún 19 millones de personas no se hayan inmunizado.

El 58% de la población sí accedió a la primera dosis hasta el miércoles pasado. Pero hoy existen diferentes barreras que han hecho que se observen diferencias en la adherencia y en el acceso a la vacunación según las edades y según la jurisdicción del país en la que se resida. Las provincias de Misiones, Chaco y Salta son las tres más demoradas en la aplicación de la primera dosis, según el registro de datos abiertos del Ministerio de Salud de la Nación.

“Algunas provincias, como Misiones, Chaco, Salta, están más demoradas en la primera dosis de vacunación con respecto al resto, y habría diferentes razones para explicar esas diferencias. Hay una mezcla de factores. Un factor es la ruralidad. No todas las personas viven en las ciudades principales de esas provincias y la distancia puede ser un obstáculo para acceder a la vacuna. También la desinformación influye para que haya grupos que tengan desconfianza a la vacunación. Debería promoverse más la vacunación con operativos móviles en los pueblos”, comentó Rodrigo Quiroga, investigador en bioinformática de la Universidad Nacional de Córdoba que analiza los datos de la evolución de la pandemia y la vacunación a diario.

Hay también diferencias en cuanto a las edades. El plan nacional se había propuesto en diciembre alcanzar como objetivo a la población priorizada. Dentro de esa población, estuvieron las personas mayores de 60 años y las personas con factores de riesgo. El 91% de la población priorizada ya recibió la primera dosis.

«La demora en vacunarse puede estar relacionada con una menor percepción del riesgo de complicaciones o muerte por COVID-19 en la población más joven”, afirmó la doctora Urueña. Generalmente, la infección por el coronavirus ha impactado más con cuadros graves en personas mayores de 60 años o en personas con factores de riesgo, como diabetes, enfermedades pulmonares, renales y cardiovasculares, entre otras. Esa situación puede haber llevado a que algunos jóvenes minimicen el riesgo de la enfermedad y aún no se hayan registrado.