miércoles, 12 agosto, 2026

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El actor y conductor Darío Barassi, protagonista junto a Agustín «Soy Rada» Aristarán de «C.H.U.E.C.O», la primera sitcom de Disney+ producida en Latinoamérica que se estrena este viernes y en la que interpreta a un padre que hereda una fortuna con la condición de que se haga cargo de un chimpancé parlante, celebró el «desafío de poner en práctica el ritmo y la musicalidad de un formato con un timing tan propio»

«Como consumidor de sitcoms tenía el timing en la cabeza pero fue un desafío poner en funcionamiento tantos elementos distintos: información, escenas cortas, una sucesión de gags que son verbales, físicos, vocales; y también trabajar con público en vivo que se ríe o que no se ríe», contó Barassi en una entrevista con Télam junto a Aristarán, sobre los retos de un formato con reglas tan propias y que popularizaron series icónicas como «Seinfeld», «Friends» y «La Niñera», entre muchísimas más.

Por su parte, «Soy Rada», el mago, actor y músico que ya había participado como actor de doblaje en la versión en español latino de la remake de la película de Disney «El Rey León» (2019) interpretando a la hiena Kamari, fue convocado para poner su voz al servicio del chimpancé que da nombre a la serie. Él también se refirió a los desafíos del formato: «La sitcom es como un partido de ping pong: va, viene, remate, tiene esa musicalidad y esa rítmica a la hora de la comedia».

Con ciertas reminiscencias a la trama de la serie «ALF» (1986), aquel adorable extraterrestre del planeta Melmac que choca con su nave espacial contra el garaje de una casa en Estados Unidos y se incorpora a la dinámica familiar, esta serie de trece capítulos y elenco internacional cuenta la historia de Juan Gustozzi (Barassi), un profesor de música y padre de tres hijos (interpretados por los actores mexicanos Santiago Torres, Pato Alvarado Loza y Maryel Abrego) a quienes cría con la ayuda del ama de llaves, Amanda (la comediante mexicana Consuelo Duval).

Agobiado por las deudas y una estructura económica que ya no puede mantener, la suerte de Juan cambia radicalmente cuando recibe la inesperada noticia de que es el heredero millonario de un tío lejano a cambio de una extraña condición: hacerse cargo de Chueco, la mascota chimpancé del tío (creada con la técnica de «puppetronic») que desatará el caos en su casa.