Millones de chinches y microavispas pululan alrededor de plantas de tabaco perfectamente alineadas bajo un inmenso techo de cristal: la cooperativa agrícola francesa Savéol cría pequeños insectos que sustituyen a los pesticidas para combatir las plagas.
Unos diez millones de pequeños chinches macrolophus verdes y 130 millones de microavispas encarsia y eretmocerus son criados anualmente en Bretaña (oeste) por la principal cooperativa productora de tomates de Francia.
La pequeña avispa negra y amarilla encarsia pone sus huevos en las larvas blancas ávidas de savia y cada vez más resistentes a los pesticidas, de las que se alimenta desde el interior, provocando su muerte.
Cientos de plantas de tabaco, pertenecientes a la misma familia que las plantas tomateras, se utilizan para albergar temporalmente a estos pequeños ayudantes.
Con unas tijeras de podar, un empleado corta la parte superior de una planta y luego la agita sobre un gran embudo. Los insectos caen en una caja con un filtro en la parte superior. Cada semana se envían a los 126 productores de la cooperativa.






