Cuando el 1462 los padres franciscanos crearon en Perugia el primer Monte de Piedad para evitar que la gente cayera en manos de usureros, no imaginaron que cinco siglos después los italianos concurrirían en masa a estas casas de empeño para vender las joyas de la familia.
En la Italia de hoy la gente hace horas de cola para empeñar el oro y los recuerdos de la familia. Las filas empiezan muy temprano y con el correr de las horas se van haciendo más extensas. A las casas de empeño acuden hombres y mujeres por igual, todos de edad media alta. Según Affide – la casa de empeños más grande – los clientes aumentaron entre un 30% y un 50% desde la pandemia.
Los motivos por los que la gente utiliza sus joyas para conseguir dinero son variados: desde pagar un entierro, comprar alimentos o porque el trámite es más rápido y menos engorros que solicitar un préstamos en el banco.
Los empeños pueden realizarse por tres, seis o nueve meses y renovarse por seis años a un interés anual que puede llegar hasta el 11 o 12%. Si la pieza no es rescatada, luego va a subasta. El precio del oro de 18 quilates oscila entre 19 y 20 euros el gramo, el oro de 24 quilates entre 24 y 26 euros el gramo, precio que oscila cada semana.






