El Primer ministro Xavier Bettel pidió a Jeannot Waringo, el incorruptible ex director de la Inspección General de Finanzas, un informe sobre el funcionamiento de la monarquía en el país europeo. Luego de más de seis meses, las 44 páginas del informe no son nada auspiciosas.
La descripción que hace Waringo sobre lo que ocurre puertas adentro del palacio, no hace más que confirmar lo que ya se sabía y no deja bien parados al gran duque Enrique ni a su esposa, la gran duquesa María Tersesa Mestre. «Desde los primeros días de mi presencia en Palacio, he sentido una cierta ansiedad en los empleados, como el miedo a ser castigados o a perder su trabajo», relata Waringo.
Del informe se desprende que entre 2014 y 2019 51 trabajadores dejaron su puesto sin contar a los que se jubilaron: 16 de ellos dimitieron, 11 fueron despedidos, y a ocho se les rescindió el contrato. Asimismo retrata el ambiente dentro del palacio: falta de jovialidad y humor entre los empleados y siempre están en estado de alerta.
Según los medios, la responsable del destrato a los trabajadores es María Teresa, la gran duquesa nacida en Cuba. Está casada con el gran duque desde hace 39 años y proviene de una acaudalada familia cubana exiliada del régimen castrista.
Para la monarquía luxemburguesa trabajan un total con 89 empleados a tiempo completo y otros 17 que realizan tareas puntuales. Todos ellos están repartidos entre el Palacio, dos castillos y otras propiedades de la familia real.






