martes, 16 junio, 2026

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Mauricio Macri se volvió el gran veto playersde la política argentina. Esa idea acuñada por el politólogo George Tsebelis describe a un actor del sistema de toma de decisiones que se torna indispensable para ejecutar -o frustrar- un cambio del status quo. El ex Presidente lo es por ser referente sobresaliente de un espacio clave para un Gobierno institucionalmente frágil como el de Javier Milei. Por estas horas, se mueve para ser el presidente del PRO, un partido necesario para que La Libertad Avanza llegue a la Casa Rosada, primero, y sostenga su legitimidad de ejercicioPatricia Bullrich tiene un rol similar, aunque su pertenencia al Gabinete presidencial le impone un marco dentro del cual actúa: puja poder partidario para lograr una convergencia del PRO con los libertarios. La propia ministra de Seguridad diría que esos análisis son “ruidos”, con ánimo de quitarle importancia. Son ruidos políticos a los que está muy atenta y de los que el oficialismo depende para subsistir.
El presidente Milei no oculta su desapego por la política. Así como tampoco reniega de su concepción matemática de la economía. Idéntica lógica aplica, por momentos, a la construcción de poder de su incipiente Gobierno. Aunque se despega en el discurso público de la idea de “negociación” como sinónimo de buscar acuerdos, instruye a sus operadores políticos para conseguir apoyos a su programa económico. Esos cálculos políticos son ecuaciones que buscan revertir la situación de minoría que el oficialismo tiene actualmente en el Congreso. Esta semana expuso a aquellos legisladores nacionales a los que se le vence el mandato en 2025 y pidió que la sociedad no vuelva a votarlos. El Jefe de Estado evalúa que en la elección intermedia puede lograr las bancas que necesita para imponer su agenda política.
Es en este marco y sobre este paisaje político que se desarrollan las negociaciones entre La Libertad Avanza y el PRO para una posible convergencia. Se produce un juego de cálculos que mide preferencias y costo-beneficio de cada decisión. Milei entiende que el sistema político en el presidencialismo es rígido y que la imposibilidad de ejecutar el programa que le prometió a sus votantes puede frustrar su legitimidad. Macri, devenido en tiempista de la política, está atento a esa ingeniería y hace valer su capacidad de veto player. Sabe que una alianza de su partido con los libertarios fortalecerá al Gobierno ahora y puede ser la llave para un escudo parlamentario sólido en 2025, con las elecciones intermedias.