Las autoridades militares, que se hicieron con el poder en Myanmar tras las elecciones que tildaron de fraudulentas, declararon la ley marcial en varias de las principales ciudades, donde se impuso un toque de queda entre las ocho de la tarde y las cuatro de la mañana, se prohibieron reuniones de más de cinco personas y quedaron vetados los discursos públicos.
La medida –que se aplicará en dos distritos de Yangón, la capital económica; Mandalay, la segunda ciudad del país, Monywa (centro), Loikaw, en el este, y Hpsaung, en la franja central de la costa en el oeste– se produjo luego de que la junta haya amenazado con represalias contra los manifestantes, a los que han acusado de poner en peligro la seguridad y la estabilidad del país y el Estado de derecho.
Este lunes se han visto las protestas más numerosas hasta el momento y una huelga general que han paralizado el país, tras la toma del poder por parte de los militares.







