El 25 de septiembre un iceberg de unos 1.580 kilómetros cuadrados, casi el tamaño de la isla de Gran Canaria, se despredió de la plataforma de hielo Amery, una de las más grandes de la Antártida.
La fisura que luego provocó el iceberg, fue detectada a principios de siglo y se había pronosticado que se rompería entre 2010 y 2015.
Según los científicos, este fenómeno forma parte del ciclo natural de las plataformas glaciares y no está ligado al cambio climático. La producción de icebergs es parte del ciclo normal de las barreras de hielo, que son una extensión de la capa de hielo en el agua.
El D28 – como se lo llama – tiene 210 metros de espesor y contiene 315.000 millones de toneladas de hielo.






