Este sábado, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, tras rechazar el acerdo de paz presentado por Donald Trump en la Casa Blanca, dio por rotas las relaciones que mantenía con Israel y EEUU.
El acuerdo impone condiciones que los palestinos y la Liga Árabe se niegan a aceptar: reconocer a Jerusalem como capital exclusiva de Israel, y la anexión de asentamientos judíos y del valle del Jordán. La Liga Árabe reafirmó el derecho de los palestinos a contar con un Estado dentro de las fronteras anteriores a la guerra de 1967 con capital en el sector oriental de Jerusalém.
La ruptura de la coordinación entre las fuerzas de seguridad palestinas, las israelíes y la CIA hace posible el retorno de la violencia en Cisjordania. No es la primera vez que la Autoridad Palestina amenaza con cortar relaciones o colaboración y, como otras veces, seguramente esta vez tampoco lo lleve a cabo.
El tema del establecimiento de un Estado palestino y sus fronteras se dilata en el tiempo y no se logra un punto de acuerdo entre las partes, que sea en beneficio de todos.






