«Es lo más cercano a mostrar la apariencia real del virus que hemos logrado hasta ahora. Con la tecnología actual, no se puede mostrar una imagen más real», resume Peter Mindek, director de tecnología de Nanographics, la empresa austríaca que ha creado la imagen.
No es una foto ni un modelo computarizado. Se utilizó la técnica de tomografía crioelectrónica: una muestra congelada se va escaneando desde distintos ángulos usando un microscopio electrónico. Los datos obtenidos se transforman en imágenes tridimensionales usando algoritmos.
Del proyecto participaron a Universidad Tsinghua, en China (donde realizaron al tomografía); a Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdalá (en donde los datos fueron sementados); y Nanographics, de Austria (eliminó el ruido de la imagen original, la renderizó y le asignó propiedades ópticas y colores).
Un virus es más pequeño que la longitud de onda de la luz visible, por lo que, por ejemplo, ni siquiera tiene color. Por lo que los colores azul y rosa son falsos, pero fueron asignados para poder representar mejor las formas y las distintas partes del virus.






