Una profesora de historia que trabajaba en una escuela privada en un barrio acomodado en California, debido a la pandemia, comenzó a preocuparse por el riesgo de su salud y por el aumento de su carga laboral al tener que hacer clases online y en persona al mismo tiempo.
Ha más de un año desde el inicio de la pandemia, Melissa Villareal, decidió renunciar a su empleo y trabaja en algo completamente distinto: diseño industrial.
«Quedó tan claro que no se preocupaban por mi salud, la salud de los niños o el bienestar mental de nadie. Es un negocio y se trata de dinero. La pandemia me sacó el velo de los ojos», señaló la ex profesora.
Su renuncia no estuvo motivada por conseguir un mejor salario, sino por tener mejores condiciones de trabajo, una de las principales razones que ha empujado a miles de estadounidenses a renunciar en los últimos meses.
Su caso es parte del fenómeno que se conoce como la «Gran Renuncia», un concepto que se ha hecho cada vez más conocido en Estados Unidos luego de que cuatro millones de empleados (el 2,7% de la fuerza laboral) abandonaran su trabajo en abril, marcando un récord histórico.
«Creo que hay muchas personas que están considerando hacer un cambio en sus vidas y eso con frecuencia implica un giro en sus carreras», le dijo a BBC Mundo Anthony Klotz, profesor asociado de Gerencia en la Escuela de Negocios Mays de la Universidad Texas A&M.







