El pasado domingo el palacio de Inestrillas, en Aguilar del Río Alhama (La Rioja), se derrumbó. La edificación, que había ingresado en la Lista Roja de monumentos en peligro en 2007, fue construida en el siglo XVIII sobre un farallón rocoso. Sus estancias estaban excavadas en roca. La fachada, de mampostería, medía 12 metros de ancho y se elevaba hasta los 20.
Formaba parte de un conjunto rupestre junto a otras edificaciones de la zona que conformaban un típico poblado altomedieval. Perteneció a Pedro González de Castejón y Salazar, marqués de González de Castejón, ministro de Marina de Carlos III en el siglo XVIII.
La construcción contaba de tres plantas. La baja estaba dedicada a cuadras, la primera a cocina y habitaciones y la superior a columbario.
España es el tercer país del mundo en elementos considerados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, por detrás tan solo de China e Italia. En el caso del palacio desaparecido, estaba bajo la protección del Decreto de 22 de abril de 1949 y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español. De nada le ha servido.





