Alemania, Polonia y Suecia comunicaron este lunes la expulsión a tres diplomáticos rusos en respuesta al desplante que sufrió el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, durante su visita a Moscú la semana pasada. La contratara de esta medida fue la la expulsión de tres representantes de esos mismos países, acusados de participar en las protestas en apoyo al opositor Alexéi Navalni, mientras Borrell estaba reunido con el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov.
El trasfondo de este ida y vuelta diplomático entre el Kremlin y la Unión Europea es la disputa por el encarcelamiento del opositor ruso Alexéi Navalni. Rusia considera que la UE, que exigió su liberación, se entromete en sus asuntos.







