Según el Grupo Goldman Sachs los US$ 4.350 millones que llegarán este mes desde el Fondo Monetario Internacional, tras la aprobación de la histórica asignación global de fondos por la pandemia de US$ 650.000 millones, ayudarán a reforzar las reservas y suavizar el ajuste, «pero de ninguna manera sustituye materialmente a una política macroeconómica sólida y disciplinada».
Los analistas del banco afirman que los fondos significarán para un grupo de países de la región en dificultades, con reservas bajas o que enfrentan requisitos de financiamiento externo exigentes, como Argentina, Ecuador y El Salvador, «una diferencia significativa a corto plazo».
Para la Argentina en particular, dice Goldman Sachs, los US$ 4.350 millones «representarían un aumento considerable del 10% en las reservas brutas (y un aumento de más del 50% del stock de reservas internacionales netas inutilizables)».
El aumento de las reservas «contribuiría en gran medida a cumplir con el pago programado del servicio de la deuda en DEG al FMI durante el segundo semestre de 2021».
«La próxima asignación de DEG y el reciente acuerdo del Club de París brindan un puente valioso hasta que las autoridades acuerden un programa macrofinanciero a mediano plazo con el FMI (probablemente solo después de las elecciones de noviembre) que permitiría al país reprogramar los cuantiosos reembolsos de la deuda para el fondo en 2022-24», asegura la entidad financiera.







