Robert Rojas y Braian Romero marcaron los goles en el estadio Mario Alberto Kempes; A los siete minutos de la primera parte, Felipe Peña Biafore fue expulsado; River se llevó de ventaja siete puntos en la parte superior de la tabla
Con Marcelo Gallardo como técnico, River Plate volvió a demostrar su encomiable espíritu competitivo. En un partido clave ante Talleres, su escolta en la lucha por el título de la Liga Profesional, ganó 2 a 0 a pesar del partido con 10 hombres en el minuto 7, debido a la correcta exclusión del juvenil Peña Biafore. Robert Rojas y Braian Romero convirtieron para la banda, que fue superior a su rival durante los 90 minutos y apuntalaron su gran actuación en la columna de Julián Álvarez, Agustín Palavecino y Enzo Pérez.
De esta forma, el millonario festejó en territorio casi inexpugnable (la T no había perdido en el Estadio Mario Alberto Kempes desde marzo) y, con 2 puntos, ganó siete puntos (39 contra 32) sobre su inmediato rival, precisamente el equipo cordobés dentro alcanzar.
La primera pintura del partido fue la esperada: con los dos equipos dando una dinámica de desarrollo vertiginosa, intensa presión y ambición. La primera oportunidad concreta es para la visita: a los dos minutos Julián Álvarez intenta la portería olímpica y obliga a Herrera a atajar.
Pero el duelo se sacudió a los 7 ‘: El árbitro Darío Herrera expulsó a Peña Biafore porque estaba bloqueada con los dos pies delante de Méndez y así puso en peligro el cuerpo del oponente. Aparte del aserto de Gallardo, la decisión del juez fue acertada, quien también acertó al no sancionar a Michael Santos a los 1 ‘.
A pesar de perder a un defensor, Doll decide no reorganizar la defensa, descartando a un hombre en la ofensiva. La audacia casi le dio ventaja a los 21, ya que Palavecino cambió de frente por la entrada de Rollheiser, que dejó a Álvarez en una posición inmejorable, pero la figura del equipo se instaló en el medio y volvió a brillar a Herrera. Antes, Santos pisó el área para la sede, pero su definición cruzada fue defectuosa.
La expulsión generó cambios sensibles en el tablero. La presión de la Banda no fue la misma, dado que dio prioridad a la reorganización, por ejemplo, con Rollheiser más que un ala para tener cuidado de Enzo Díaz, y con el grupo rodeando más a Enzo Pérez, que dio un paso atrás. El T, por su parte, intentó volcar (como gritaba insistentemente su DT Medina), mover el balón de un lado a otro, para detectar el espacio.
Pero en el minuto 41, una falta sobre Enzo Fernández resultó oro para los hombres de Núñez. El banquillo de suplentes marcó la acción, cuando se detuvo el balón, abrieron el centro juvenil para Simón en lugar de meter el balón directamente en los dominios de Herrera, y Rojas solamente tuvo que empujarla para convertir el gol.

En el descanso, eso sí, Gallardo movió las piezas: reforzó la defensa con Maidana en lugar de Rollheiser. Y dejó a Álvarez como delantero, intentando manejar el balón para evitar que Talleres se le acercara. Los cordobeses llegaron al final con un poco de suerte a los 10: Valoyes levantó el balón con su taco y trató de marcar, pero su intento falló.
El plan desnudó la falta de profundidad de la T, más allá de la voluntad de buscar. Tal vez, una solución pudo haber sido que rompiera el doble 5. Mientras tanto, la Araña Álvarez siguió siendo una luz de alarma para el dueño de casa. A los 2 minutos, confirmó por qué: Casco se la tiró larga, confiando en su empuje a pesar del enorme desgaste que hizo. El atacante llegó antes que el primer marcador central y se la punteó para superarlo. Encaró hacia el área, bien podía definir. Pero, con visión periférica, asistió a Braian Romero, que lo acompañaba del otro lado. A pesar de un dubitativo primer control, el ex Defensa anotó el 2-0.

Otro detalle de las ideas de Gallardo: puso a Romero en el 8 en lugar de a Simón en un papel que conoce pero que hace tiempo que no cumple. Para refrescar las piernas en el viaje de ida y vuelta, pero no para perder el apetito en el ataque. El delantero le devolvió la fe con una llave de puerta.
Esta conquista cerró el partido. Aunque pudo servir a través de Auzqui, el T bajó los brazos. La visita tomó el pulso, y estuvo cerca de conseguir un premio por el enorme esfuerzo de Álvarez, que mereció su gol.
River ha superado la prueba de fuego con gran éxito, con puntos altos y multiplicando los esfuerzos para compensar al menos. Y va camino de levantar el último gran proyecto de ley de la era Gallardo: el Scudetto, que se le niega desde 2013, cuando el técnico era Ramón Díaz.






