Buenos Aires vuelve a ser la cancha en donde se define la Copa y por penales. La madre de todas las batallas, casi la mitad del padrón, el resultado que todo lo cambia. De allí que en estos días y las dos semanas que faltan para las PASO, los referentes de otros distritos de Juntos por el Cambio y el Frente de Todos, pisarán suelo bonaerense, especialmente el conurbano.
El Presidente Mauricio Macri hace incursiones diarias, presenciales y por videoconferencia o mensajes de whatsapp a votantes no tan convencidos de votarlo, Elisa Carrió acompañó a María Eugenia Vidal esta semana, y la sorpresa de las últimas horas fue la aparición de Martín Lousteau con la gobernadora en una charla en la Facultad de Lomas de Zamora. No será la primera ni la última vez que se los vea juntos. Vidal necesita de todos los referentes del espacio para ganar en octubre la gobernación.
Del otro lado, el espíritu es el mismo. A las apariciones de Alberto y Kicillof, se sumará la de la ex presidente Cristina Kirchner con su candidato a gobernador. Y es que justamente Buenos Aires es el distrito donde Cristina tiene mejor imagen, aunque vale la pena recordar que hace sólo dos años perdió las elecciones legislativas frente a Esteban Bullrich.
Lo cierto es que en una comida que compartieron el lunes Alberto, Sergio Massa y Máximo Kirchner se coincidió en la necesidad de coordinar acciones en este tramo final hasta el 11 de agosto.
Falta saber si la necesidad de transmitir unidad es lo suficientemente fuerte como para que Cristina acepte posar en la foto con Massa, una incorporación de la que no hizo alarde. Ni siquiera como para aceptar que los flashes los iluminen juntos.






