Estos libros tienen en común su brevedad y, a la vez, una exploración honda de la naturaleza humana. Se leen en dos o tres días, pero te dejan pensando varias semanas.
En También esto pasará, de Milena Busquets, Blanca acaba de perder a su madre y nos cuenta las primeras semanas de un duelo particular, rodeada de gente y buscando experiencias sensoriales para calmar el dolor. Es llevadero y divertido, y por momentos te saca una lagrimita. Un toque femenino e inesperado son las descripciones del vestuario de cada persona que aparece en escena.

Los perros negros de Ian McEwan es una nouvelle pequeña y perfecta, como una figura tallada que entra en la mano y que no tiene ni un defecto. Parece que trata de los suegros del protagonista, pero en realidad (o también) habla de las ideologías de la segunda mitad del siglo XX y cómo estas ideas se entretejieron en la vida de las personas hasta moldearlas a su imagen.

El adversario de Emmanuel Carrère es un libro magnético y una vez que lo empezás no lo podés dejar. Es la historia de un mitómano y asesino, y de la relación que el protagonista mantiene con él en el intento por comprender la naturaleza de la maldad, todo narrado con la pluma excepcional de este autor que es ya un clásico contemporáneo.






