Siete de cada diez argentinos consideran que la educación vial es muy importante para
prevenir siniestros, aunque solo la mitad percibe un nivel adecuado de respeto y
concientización en su comunidad.
Cada 10 de junio se conmemora en Argentina el Día de la Seguridad Vial, una fecha que invita
a reflexionar sobre uno de los principales desafíos de salud pública del país: la siniestralidad en
el tránsito.
Más de 6.000 personas pierden la vida cada año en siniestros viales en Argentina. Según
diversos estudios, más del 95% de estos hechos tienen como causa principal conductas
humanas imprudentes o evitables. Por eso, especialistas coinciden en que la educación y la
concientización vial son herramientas fundamentales para reducir la cantidad de víctimas.
En ese contexto, el Observatorio Vial de CECAITRA —la Cámara que nuclea empresas del
sector vial con presencia en la Ciudad de Buenos Aires, el Gran Buenos Aires y distintas
provincias argentinas— realizó un relevamiento para conocer la percepción de peatones y
conductores sobre la importancia de la educación vial.
Ante la pregunta “¿Qué tan importante cree que es la concientización y la educación vial para
evitar siniestros?”, el 69% respondió que es muy importante, mientras que otro 22% la
consideró importante. En conjunto, más de nueve de cada diez encuestados reconocieron el
papel clave que cumple la educación en la construcción de un tránsito más seguro. En tanto, el
6% la calificó como poco importante y apenas el 3% consideró que no tiene importancia.
“Argentina mantiene altos índices de siniestralidad por múltiples factores, entre los cuales los
aspectos culturales tienen un peso determinante. Esto involucra no solo a conductores, sino
también a peatones, ciclistas y motociclistas”, explicó Facundo Jaime, vocero del Observatorio
Vial de CECAITRA.
“El control y la sanción de las infracciones son herramientas eficaces para modificar conductas
peligrosas, pero la educación y la concientización son indispensables para generar cambios
sostenibles en el tiempo. Por eso desarrollamos campañas y actividades orientadas a
promover una cultura vial más responsable”, agregó.
Las acciones impulsadas por CECAITRA incluyen la producción y distribución de material
educativo, presentaciones en municipios, conferencias, actividades en escuelas primarias y
secundarias y capacitaciones destinadas a agentes de tránsito, con especial foco en la
prevención y el comportamiento seguro en la vía pública.
Entre las iniciativas más destacadas se encuentra el simulador de conducción, una experiencia
que permite a jóvenes y adolescentes experimentar los efectos que provoca el consumo de
alcohol al volante.
“Trabajamos especialmente con quienes serán los futuros conductores. El simulador genera un
fuerte impacto porque les permite vivenciar, en un entorno seguro, las dificultades que produce
conducir bajo los efectos del alcohol. Las devoluciones que recibimos muestran que
comprenden de manera mucho más clara los riesgos que implica esta conducta”, señaló Jaime.
El relevamiento también indagó sobre la percepción del nivel de educación y concientización
vial existente en cada comunidad. Frente a la consulta “¿Cómo evaluaría el nivel actual de
educación y concientización vial que observa en su comunidad?”, el 49% respondió que es
adecuado, aunque todavía existen aspectos por mejorar. Sin embargo, el 31% consideró que el
nivel es deficiente debido al escaso respeto por las normas y la falta de información; el 12%
sostuvo que es prácticamente inexistente, con un marcado desinterés por la temática; y solo el
8% afirmó percibir un nivel muy alto de educación vial y respeto por las reglas de tránsito.
“Que apenas la mitad de los encuestados perciba niveles adecuados de educación vial
demuestra que aún queda mucho trabajo por hacer. Desde CECAITRA promovemos una
movilidad basada en la responsabilidad, el respeto y la atención permanente. Un tránsito más
seguro se construye sobre cuatro pilares fundamentales: control, sanción, educación y
concientización. Ese es el camino que seguimos impulsando día a día”, concluyó Jaime.







