El bolsillo de propietarios e inquilinos en el Área Metropolitana de Buenos Aires atraviesa un momento delicado. Según cámaras de administradores, la morosidad en el pago de expensas promedia el 20%, con picos que llegan al 31% en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y hasta 42% en la Costa Atlántica durante la temporada.
El dato es más que contable: revela una tensión estructural en la economía doméstica de la clase media.
💰 Expensas promedio y límite de pago
En CABA, la expensa promedio ya se ubica en $316.390. Aunque en 2025 el ritmo de aumentos se desaceleró frente al crítico 2024, la capacidad de pago parece haber alcanzado un techo.
La inflación acumulada anual fue del 31,5%, mientras que las expensas subieron 34,7%. Ese desfase de tres puntos, sumado al arrastre de deudas anteriores, terminó por romper el equilibrio financiero de muchos hogares.
Cuando los ingresos no acompañan, la pirámide de prioridades cambia: primero alquiler, comida y servicios personales; después, el consorcio.
📉 El “efecto enero” y el impacto estacional
Enero dejó al descubierto la fragilidad financiera tras las fiestas y gastos extraordinarios. Administradores reportaron un salto en la morosidad, especialmente en zonas turísticas.
En la Costa Atlántica, el incumplimiento alcanzó el 42%, un nivel que tensiona la operatividad básica de los edificios.
No es solo un problema de números. La mora dispara conflictos internos, intimaciones judiciales y ejecuciones de expensas, lo que deteriora la convivencia.
⚙️ Los tres costos “inflexibles” que presionan las expensas
Los administradores señalan tres componentes que no pueden ajustarse fácilmente:
🔹 Servicios públicos: Las facturas de AySA y gas impactan con fuerza, sobre todo en edificios con calefacción y agua caliente central.
🔹 Paritarias: El salario de los encargados representa el mayor peso en la liquidación mensual.
🔹 Mantenimiento técnico: Ascensores, bombas y contratos obligatorios siguen el ritmo de la inflación técnica.
Son costos estructurales. No pagar implica deterioro inmediato o incumplimientos legales.
🏚️ Edificios “en pausa”: obras frenadas y deudas con proveedores
Ante la falta de liquidez, muchos consorcios están financiando su funcionamiento con deuda a proveedores. Se priorizan sueldos y servicios esenciales, mientras se postergan obras no urgentes.
Pintura, impermeabilización y mejoras estéticas quedaron prácticamente paralizadas. Solo se realizan reparaciones de emergencia.
Esto tiene un efecto acumulativo: el mantenimiento diferido hoy es deterioro estructural mañana.
📊 Un síntoma más amplio
La morosidad en expensas no es un fenómeno aislado. Funciona como termómetro del poder adquisitivo urbano. Cuando un 20% —o más— de los hogares no puede cumplir con el consorcio, el problema ya no es individual sino sistémico.
La pregunta de fondo no es solo cuánto aumentan las expensas, sino cuánto resiste el ingreso real frente a costos que no pueden comprimirse. En economía doméstica, cuando los gastos fijos se vuelven inflexibles, el margen de maniobra desaparece.






