Que un restaurante reciba una estrella Michelín ya es suficiente publicidad como para que un público gastronómico selecto quiera ir – y pagar – para probar sus platos. Tres estrellas Michelín lo hace recomendable por sobre los demás y le asegura una clientela de nivel adquisitivo elevado: no cualquiera puede darse el lujo de pagar lo que valen sus platos o siquiera viajar por el mundo para hacer una degustación.
Esta semana el Cenador de Amós, el restaurante del cheff Jesús Sanchez, ubicado en Villaverde de Pontones (Cantabria) forma parte del grupo de los triestrellados Michelín. Y aunque su dueño dijo que sólo aumentaría sus precios sólo en caso de que estuviera justificado, parece que el triple premio fue la justificación necesaria para, en 48 horas, variar el valor de la carta.
Así el menú Carta Memoria pasó de 89 a 109 euros, El esencia de 120 a 137 y por último el Experiencia de 157 a 167 euros. A tener en cuenta: bebidas no incluidas.

Seguramente la «experiencia» – una casona del siglo XVIII con una bodega con más de 2600 botellas de diversos países y su panadería donde elaboran distintas variedadede de pan con masa madre – y la exquisitez de sus platos – minúsculas explosiones de sabores – lo valgan.






