La frase controvertida que eel presidente Alberto Fernández pronunció luego de su encuentro con el español Pedro Sánchez, generó cortocircuitos externos e internos: con los pueblos originarios en territorio nacional y con Brasil y México por las palabras tan desafortunadas con los socios latinoamericanos. Horas más tarde, el Presidente pidió disculpas, pero ya era tapa de los diarios del mundo y también tendencia en las redes sociales.







