Uno de los pedidos principales de Estados Unidos al presidente argentino en sus primeras comunicaciones fue expresamente que la Argentina no abandone el grupo de Lima. Ese espacio había sido generado en el 2017 para aportar para una salida pacífica a la situación venezolana, y lo integran Argentina Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía.
Sin embargo, Argentina ni México firmaron el comunicado emitido por el Grupo de Lima luego del golpe parlamentario en Venezuela: “La Asamblea Nacional tiene el derecho constitucional de reunirse sin intimidaciones ni interferencias para elegir a su Presidente y directiva, por lo que desconocemos el resultado de una elección que vulnera esos derechos y que se ha dado sin la plena participación de los diputados que acudieron a la sesión.”
Alberto hace malabarismos para no enojar a sus votantes cristinistas, defensores del régimen de Nicolás Maduro y la necesidad concreta de no enfrentarse al gobierno de Donald Trump, clave en la renegociación de la deuda con el FMI. La decisión de emitir un comunicado en solitario apunta a esa tercera posición, que en definitiva, no contenta ni al kirchnerismo ni a Washington,.






